Contaba con apenas 10 años cuando los acontecimientos del Mayo Francés revolucionaban al Mundo. Miles de estudiantes de la Universidad de la Sorbona, en Paris, iniciaron una guerra frontal contra el Gobierno de Charles De Gaulle, que para aquel entonces contaba con amplia simpatía de un importante sector de la sociedad francesa. Los jóvenes protestaban, en principio, para lograr algunas reformas en la universidad, pero al pasar de los días y gracias a la adhesión de muchos otros factores sociales, la lucha fue tomando cuerpo y los objetivos se aclararon un poco. Era necesario reconocer a la juventud como un factor de peso dentro de la sociedad. Ya basta de considerar a los jóvenes como simples "niños grandes" que debían ser guiados de la mano hasta que la adultez "les concediera cordura". Aquellos muchachos gritaron al mundo su deseo de ser oídos por quienes dirigían su nación, necesitaban demostrar que tenían el corazón lleno de sueños y que harían cualquier cosa para que los adultos entendieran que, es su derecho contar con todo el apoyo para materializar aquellos sueños.

Recordando aquellos acontecimientos, me pongo a reflexionar sobre cuáles deben ser las políticas que, desde la Alcaldía del Municipio Sucre se deben promover para brindar a los jóvenes el espacio que se merecen en nuestra sociedad. Hoy día, aún después de 40 años del Mayo parisino, creo que los gobernantes no han sabido entender las necesidades de la juventud. En Cagua, por ejemplo, las primeras víctimas del hampa son nuestros jóvenes. Veo con inmenso dolor las páginas de los periódicos reseñando el asesinato, robo o violación y hasta secuestro de muchachas y muchachos en diversos sectores de nuestro Municipio. Ante esta realidad, no puedo sentir más que indignación hacia quien dirige el actual gobierno local cuando constato la lluvia de escoltas que, pagados con los dineros del pueblo, acompañan al Alcalde, a sus hijos y demás allegados. ¿Y a nuestros hijos quien los protege? ¡Nadie! Una simple y merecida salida recreativa, a una fiesta o quizás sólo a compartir con sus amigos, nos pone los nervios de punta. La calle está llena de amenazas; las drogas a la vuelta de la esquina; el dinero fácil puede ser una tentación ante las que nuestros hijos sucumban, el ocio es su principal enemigo. ¿Y qué hace el Gobierno Municipal para enfrentar eso? ¡Nada!, en lo absoluto. Por el contrario, las instalaciones deportivas que tanto esfuerzo nos costó realizar durante nuestra gestión, están por el suelo. Las canchas destruidas, los estadios y complejos deportivos, cómo el Aguirre, son víctimas del olvido, la desidia y la incompetencia de este gobierno. Bajo nuestra gestión, fuimos varias veces Municipio Deportivo del estado y del país, las diferentes ligas recibían el mayor apoyo para promover nuestros atletas y la masificación del deporte fue una realidad. Sin nombrar las iniciativas y programas culturales que desde nuestra administración comenzaron a desarrollarse con buen pie. Los talleres de danza, teatro, pintura, escultura y música hoy no cuentan con el suficiente apoyo gubernamental para impactar a los jóvenes de más escasos recursos que tanto los necesitan. La construcción que iniciamos del Complejo Cultural "Gran Mariscal de Ayacucho", está en ruinas y el proyecto original, de gran envergadura, hoy ha sido llevado a la más mínima expresión. Los programas culturales fueron cerrados y la Alcaldía ya no se preocupa por defender nuestras costumbres y tradiciones, total, como dicen algunos de sus voceros... ¡La Cultura no da votos!

Conozco los problemas que afectan a nuestra juventud, en primer lugar porque vivo en Cagua y segundo porque tengo hijos, y ellos son igualmente víctimas de tanta incompetencia. Mal podría yo mostrarme como un héroe de ciencia ficción que viene a resolver, con súper poderes, los problemas de nuestros jóvenes. Tal cómo pasó en aquel intenso Mayo del 68, hoy corremos el riesgo de que los jóvenes nos demanden que cumplamos sus expectativas con la misma intensidad. Aquellas consignas, escritas en las paredes de La Sorbona y que hablaban por si solas, tienen hoy más vigencia que nunca. La capacidad de imaginar un mundo mejor, un país mejor, una ciudad mejor y por supuesto, una vida mejor, nos obliga a creer en ellos. Por eso, sin que titubee mi voz, me atrevo a gritar por los cuatro vientos: ¡YO CREO EN LOS JÓVENES! Creo en las ganas, capacidad y entusiasmo de los miles de jóvenes de Cagua y Bella Vista, esos que día a día salen temprano al trabajo o a la universidad y luchan con coraje por alcanzar sus sueños. Creo en aquellos otros miles que además de estudiar, trabajan para ayudar a sus padres a pagar sus estudios. Creo en que son ellos, representados en los muchos que hoy me acompañan, quienes llevarán las riendas del gobierno que proponemos y creo que darles poder, es darle herramientas para que construyan LA CAGUA DEL MAÑANA. Creo en ellos como el presente y futuro de este noble pueblo, y creyendo me siento seguro que al final de esta etapa, me sabré orgulloso por el deber cumplido y por haber acertado al darle el poder a quienes desde hace años han de haberlo tenido: los jóvenes.

LUIS ZAMBRANO
¡El ALCALDE DE TODOS!

 

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